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PhotoMath, la polémica app que... ¿resuelve ecuaciones?

No es una revolución en el campo de las matemáticas, sino más bien una calculadora que usa como 'ojos' la cámara de tu móvil. Interesante, pero nada más que eso

Photomath, la app que resuelve ecuaciones
Photomath, la app que resuelve ecuaciones | Photomath

En pocas semanas han aparecido centenares de reviews en todos los portales tecnológicos acerca de una app que parece demasiado buena para ser verdad: según su vídeo promocional, basta con apuntar con la cámara del móvil a una ecuación e inmediatamente te dará el resultado.

El ingenio se llama PhotoMath, y es una app desarrollada para iOS y Windows (curiosamente aún no está para Android, el SO móvil más usado del mundo, y no tienen previsto lanzarla hasta el año que viene). Tras el invento una empresa llamada MicroBlink que, ante la avalancha de notoriedad lograda, ya ha publicado una nota dirigida a sus "followers, lovers y haters"

La empresa en cuestión no se dedica a la divulgación científica, ni hay un complejo conglomerado de investigadores y matemáticos intentando revolucionar el mundo de la aritmética: se dedicaban, hasta el boom de esta app, a aplicaciones basadas en establecer comunicaciones entre la cámara del móvil y las interacciones del usuario.

Pero volvamos a PhotoMath. La primera pregunta es clave: ¿funciona? En apariencia sí, aunque con limitaciones.

Hay limitaciones obvias: el software es capaz de resolver ecuaciones relativamente complejas, algunos ejercicios superiores y demás... pero no será capaz de resolver incógnitas matemáticas elevadas, ni mucho menos algunos de los enigmas por cuya comprobación se pagan millones de euros.

El software 'lee' lo impreso y, a través de un sistema similar al de una calculadora, resuelve las incógnitas de forma mecánica. La diferencia vendría a ser, por tanto, que en una calculadora tú tienes que introducir los datos (y saber hacerlo, ojo, que no es fácil en cálculos complejos) y aquí se supone que el software 'lee' solo lo que apuntas con el objetivo.

Aquí viene la segunda limitación: no va a entender cualquier tipografía (así que para textos manuscritos se complica la cosa), y cualquier elemento ajeno al problema planteado distorsionará el resultado (que se cuele algún número o letra contiguo, por ejemplo).

La tercera limitación no es menos obvia: es una máquina, así que no es empática ni 'inteligente', por lo que sólo entenderá ecuaciones ya planteadas, pero será incapaz de plantear una ecuación a partir de un problema formulado de forma literal. Es decir, que seguirás maldiciendo si siempre has odiado los problemas del tipo "Si el tren azul sale de la estación en dos horas a una velocidad fija, y el tren rojo ha salido hace tres horas a una velocidad un 50% inferior..."

En The Guardian fueron prácticos y, al hablar de la app, se la dieron a un matemático para que la sometiera a varias pruebas, desde matemática básica de escolares a algunos problemas universitarios y enigmas sin resolver de la matemática actual. Y la conclusión era clara: el programa podrá resolver algunos problemas aritméticos sencillos, pero si tú eres capaz de saber si la respuesta es correcta o no es porque también podrías haberlo resuelto tú sin su ayuda.

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