UN MISTERIO DE MIL AÑOS, RESUELTO

UN MISTERIO DE MIL AÑOS, RESUELTO

Jötunvillur, el código secreto de las runas, era un juego adolescente

Un científico consigue descifrar uno de los lenguajes rúnicos más oscuros jamás conocidos. La clave, unas runas halladas en la costa noruega de Bergen que fueron talladas hace casi mil años.

Runas escritas en Jötunvillur
Runas escritas en Jötunvillur | CienciaXplora

Las inscripciones rúnicas han dado muchísimo juego a través de la historia. Son grabados que los vikingos hacían sobre los objetos que manejaban día a día o les rodeaban, desde árboles hasta rocas, pero en la literatura de ficción siempre se han asociado a la magia y, en el caso de Tolkien, a los enanos. Bien mirado, los enanos de Tolkien son versiones 'mini' de lo que son los vikingos en el imaginario colectivo: rudos guerreros, cubiertos de pieles, enarbolando hachas y martillos, bebiendo a grandes tragos y derramándose encima la cerveza. No hace falta que siga, ¿no?

Pero además de todo eso, y de sus conocidas campañas bélicas, sus celebradas creencias en Odín o Thor y sus poco refinadas técnicas amatorias, los vikingos eran unos cachondos. No en vano, crearon uno de los códigos más indescifrables que hemos conocido. Al menos hasta hace unos meses.

Se trata del jötunvillur, una variedad en las escritura rúnica que hasta ahora no había podido ser descifrada, y que al final ha resultado ser una enrevesada técnica de encriptación... sin más aplicación que la de enredar. Al menos, que se sepa ¿En qué consistía el truco? En que no escribían 'normal', sino cogiendo la última letra del nombre de la runa que de verdad querían escribir, según ha conseguido entender el runólogo J. Jonas Nordby, que hizo públicos sus hallazgos a principios de año

Por poner un ejemplo, para escribir 'runa' escribirían 'euea', cogiendo de la 'erre' la última letra (e), de la 'u' la última letra (u), y así sucesivamente. Un lío, vaya. De hecho, si lo piensas, muchos juegos de cifras y letras de la adolescencia se basan en normas criptográficas del estilo, algunas silábicas, otras numéricas, por mera diversión.

La cosa quedaba más o menos así (arriba la asimilación de la runa al alfabeto conocido, en medio el nombre de la runa y abajo cómo se escribía)

Las runas tuvieron tres grandes alfabetos, aunque hubo algunas variaciones geográficas -la islandesa, por ejemplo- y luego sufrieron la influencia anglosajona. En concreto, la traducción ha sido posible gracias al último alfabeto, conocido como 'futhark joven' o runas escandinavas, un alfabeto de 16 símbolos, más simplificada que las versiones anteriores (futhark antiguo y futhark anglosajón o futhork), con 24 runas cada una.

¿Y cómo fue posible descifrar semejante galimatías? Gracias a dos jóvenes llamados Sigurd y Lavrans que, allá por el año 1070, dejaron una especie de 'piedra Rosetta' a lo vikingo: una inscripción tallada en la localidad costera de Bergen, en Noruega, en la que dejaron sus nombres escritos en jötunvillur y en runas escandinavas.

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