IDEAS PARA EVITAR EL DESPILFARRO ALIMENTARIO

IDEAS PARA EVITAR EL DESPILFARRO ALIMENTARIO

Reciclaje culinario: estas empresas usan restos de alimentos para hacer cerveza y zumo

Cada año se desperdician alrededor de 1.300 millones de toneladas de comida. Para paliar este problema global algunos proyectos aprovechan vegetales desechados en supermercados y restaurantes o excedentes de pan para fabricar productos tan deliciosos como saludables.

Las frutas y verduras encabezan la lista de alimentos que más se desechan
Las frutas y verduras encabezan la lista de alimentos que más se desechan | Visualhunt

Lucía Caballero | @Lulucille_ | Madrid | Actualizado el 09/01/2018 a las 08:05 horas

Los trozos de pan duro sobrantes suelen acabar en la basura o, en el mejor de los casos, en el gaznate de algún animal de granja, o convertidos en ralladura para rebozados. Con los tomates demasiado maduros pasa tres cuartos de lo mismo. Según las estimaciones de la Comisión Europea, cada año se desaprovechan en el mundo más de 1.300 millones de toneladas de alimentos, la mayoría frutas y verduras.

Pero ¿y si esos pedazos incomibles de pan pudieran utilizarse para fabricar cerveza, te la beberías? Y si esos tomates estropeados se emplearan para hacer kétchup, ¿recurrirías a esa salsa para aderezar unas patatas fritas?

Lo cierto es que ya existen empresas que elaboran productos con alimentos que normalmente se desperdiciarían como una alternativa para reducir la ingente cantidad de comida que se tira en el mundo. Ahora, un equipo de investigadores estadounidenses ha querido estudiar si este tipo de artículos tiene éxito entre los consumidores o, por el contrario, los rechazan.

Se puede obtener cerveza dejando fermentar restos de pan con cebada y el lúpulo | Toast

Los resultados de su trabajo, recogidos en la publicación 'Journal of Consumer Behavior', desvelan que no sólo aceptamos este tipo de alimentos, sino que, además, los preferimos y estamos dispuestos a pagar más por ellos. Al contrario de lo que tradicionalmente ha creído la industria, no nos disgusta la idea de reutilizar restos -por supuesto en buen estado- porque entendemos que es una práctica positiva para el medio ambiente.

Presión hacia las empresas

El desecho de comida aprovechable se produce en todas las etapas de la cadena de producción, desde los campos de cultivo a los supermercados (que rechazan productos imperfectos) y los restaurantes (que los tiran en cuanto caducan), pasando por las propias fábricas.

Sin embargo, a medida que aumenta el número de consumidores concienciados con este problema global también crece la cantidad de empresas que reciclan excedentes o aprovechan partes de alimentos que les sobran a otros.

La idea de la empresa británica Toast, por ejemplo, es de lo más original: produce cerveza empleando los excedentes de barras de pan de las panaderías y los restos de pan desperdiciados por los fabricantes de sándwiches precocinados. Primero los tuestan, trocean y mezclan con agua para luego dejarlos fermentar con el lúpulo y la cebada para obtener la bebida.

La compañía ReGrained, por su parte, trabaja a la inversa. Sus fundadores, un par de científicos de la Universidad de la Universidad de California, han desarrollado la tecnología necesaria para rescatar el grano que sobra de la fermentación de la cerveza y transformarlo en una harina nutritiva para obtener barritas de cereales.

La tecnología desarrollada por ReGrained permite secar el grano sobrante de la fabricación de cerveza | ReGrained

Otros proyectos optan por aprovechar las frutas y verduras rechazadas en los supermercados por su aspecto, por estar muy maduras o, simplemente porque sobran. Sólo el año pasado la compañía Rubies in the Rubble evitó que unas 200 toneladas de vegetales acabaran en la basura utilizándolas para fabricar conservas, mermeladas y salsas que se comercializan en los famosos almacenes Harrods y en algunos hoteles y trenes.

Por su parte, la firma estadounidense Misfit Juicery hace algo similar para producir deliciosos zumos. En su caso, además de los descartes de las tiendas, usan también restos provenientes de la industria, como las partes no utilizadas en la fabricación de zanahorias tipo 'baby' que se venden envasadas.

“Hay argumentos económicos, medioambientales y culturales para mantener la comida, cuando sea posible, como alimento y no como basura", sostiene Jonathan Deutsch, uno de los autores del estudio sobre la aceptación de este tipo de productos. "Convertir los excedentes de comida en productos de valor añadido alimenta a la población, crea oportunidades de empleo, emprendimiento y disminuye el impacto ambiental de los recursos desperdiciados”, concluye.

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