UNA VEZ AL AÑO SALE A LA ARENA A DESOVAR

UNA VEZ AL AÑO SALE A LA ARENA A DESOVAR

Conoce al pejerrey californiano, el pez al que le gusta pasear

Existen unos peces del tamaño de las sardinas que, una vez al año, dan un paseo por tierra firme para poner sus huevos.

Pejerrey californiano saliendo del agua a desovar
Pejerrey californiano saliendo del agua a desovar | Wikimedia Commons

En 1981 se estrenó la infame secuela de una película un poco menos infame. Se trata de 'Piraña', en la que unos ejemplares modificados para multiplicar su agresividad son liberados por accidente y se zampan a unos cuantos incautos hasta que son reducidos. En la segunda parte, dirigida por James Cameron, las pirañas evolucionan un poco más, siendo capaces de salir del agua y desplazarse por tierra... ¡y por aire!

Afortunadamente esas cosas no existen. De hecho, ni las pirañas son tan salvajemente agresivas, ni mucho menos andan o vuelan. Pero sí existen unos peces capaces de salir del agua durante un rato y darse un paseo a la luz de la luna. Eso sí, son bastante más simpáticos que las criaturillas de la película de terror.

Se trata de los pejerreyes, unos peces de los que hay un montón de divisiones, de las que sólo dos tienen ese peculiar comportamiento. Son los Leuresthes tenuis y los Leuresthes sardinas, que habitan en una franja costera del Pacífico que abarca desde el norte de México hasta las aguas californianas.

¿En qué consiste ese paseo? En que una vez al año un montón de esos peces aprovechan las mareas altas para nadar hasta la orilla, impulsarse con las olas y salir a la arena. Una vez allí, y ayudándose de los impulsos de su cola -algunos tan potentes que les hacen incluso dar saltos- llegarán a tierra firme

¿Y tanto esfuerzo para qué? Para desovar. Las hembras semientierran su cuerpo para poner sus huevos y luego los machos las rodean para fertilizarlos. Las 'semillas' quedan plantadas bajo la arena, donde se enfrentan a su primer gran reto: sobrevivir.

De hecho, el primer gran reto es que sus padres sobrevivan. No se trata de la falta de aire, porque los pejerreyes de estas clases se las ingenian para manejarse durante un rato fuera del agua, sino porque durante ese rato que se dedican a otros menesteres pueden ser una presa fácil para muchos depredadores. De hecho, la orilla del mar se llena literalmente de peces del tamaño de sardinas que chapotean a la intemperie.

La verdad es que si alguien da un paseo por la zona y coincide con el peregrinaje de los pejerreyes probablemente se asuste pensando que algún tipo de vertido haya podido matar a todos esos peces que luchan por su vida. Nada de eso.

Cuando los recién nacidos estén listos harán la ruta inversa... aunque de nuevo con el peligro de que los depredadores se lo impidan. Según los expertos, apenas el 1% de todos los nacidos lograrán llegar al mar. En inglés el nombre del pejerrey de esta clase es 'grunion' por lo que algunos lo han traducido al castellano como 'gruñón', pero evidentemente no es por su carácter visto lo mucho que se exponen a las amenazas externas sin rechistar demasiado.

Por cierto, si te interesa, se predicen con bastante exactitud los paseos de los pejerreyes, y todavía hay cuatro oportunidades de presenciarlo durante este mes y el que viene

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