PARTICULAR RELACIÓN MUTUALISTA EN LA NATURALEZA

PARTICULAR RELACIÓN MUTUALISTA EN LA NATURALEZA

Los murciélagos de Borneo usan plantas carnívoras como sacos de dormir

Los animales encuentran un refugio agradable en el que pasar el día y las plantas, a cambio, se alimentan de sus heces.

Murciélago entrando en una planta carnívora
Murciélago entrando en una planta carnívora | Ch'ien C. Lee (<a target="_blank" href="www.wildborneo.com.my">Wild Borneo</a>)

Imagina que atraviesas una zona pantanosa, descubres una exuberante planta con una especie de flores cónicas y alargadas y, al acercarte a verlas, descubres a un murciélago en su interior. Si entre tus alaridos de terror alguien te indica que, además, es una planta carnívora, posiblemente pienses que estás en una escena de película de terror más propia de los guionistas de 'Sharknado'. Pero no.

La escena podría ser más o menos real, y tendría lugar en Borneo. En algunos de sus humedales no abundan las cuevas, ni la tierra firme, dado que la mayoría del suelo es de tipo pantanoso. La vegetación es densa, y hay no pocos depredadores e insectos. En medio de todo eso, los murciélagos revolotean al caer el sol, devorando cuantos insectos pueden.

En realidad la combinación 'planta carnívora' y 'murciélago', y muy a pesar del cine, no debería inquietarnos: se trata de especies insectívoras, de las que nada debemos temer a no ser que seamos Gregor Samsa. De hecho, conociendo su relación, la historia que parecía aterradora acaba siendo bonita.

La protagonista se llama 'Nepenthes hemsleyana', y es una planta carnívora un poco torpe: caza insectos, que debería ser su dedicación principal, no se le da demasiado bien. De hecho, ni emite olores llamativos, ni tiene colores vistosos, ni desprende hormonas o adopta aspectos engañosos para cazar. Sus 'bocas' son esas flores gigantes que cuentan con una ranura de entrada bastante grande y un líquido digestivo al fondo.

Esta planta tiene congéneres a las que se les da mejor la caza: su líquido digestivo sí atrae insectos y, además, la forma en la que reflejan la radiación solar las hace mucho más efectivas a la hora de llevarse insectos a la boca. Entonces, ¿por qué sobrevive la primera?

En lugar de ajustarse a las necesidades de los insectos para alimentarse de ellos, la 'Nepenthes hemsleyana' ha preferido adecuarse a las de los murciélagos. La superficie de sus flores es un buen reflectante del sonido, lo que hace los sónares de estos alados animales les ayuden a encontrarlos. Además, encajan perfectamente dentro de sus flores, que les esconden de potenciales enemigos y les dan una morada agradable en la que pasar el día, en lugar de buscar refugio en los pantanos.

¿Qué saca a cambio la planta? Dos cosas: polinizar a sus congéneres intercambiando murciélagos y (aún más importante), alimentarse. La forma de sus flores hace que los murciélagos no entren en contacto con el líquido gástrico del fondo, pero hasta él llegan los excrementos... y se alimentan de ellos. De hecho, según una reciente investigación publicada en 'Current biology', una tercera parte del aporte de nitrógeno de estas plantas viene de sus huéspedes.

A veces las soluciones habitacionales funcionan, aunque sea para algunos que buscan un piso de soltero en pleno paraíso tropical y no les importa meterse en las fauces de una planta carnívora.

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