DESDE UN TALADRO A UN LIBRO O UN ARMA

DESDE UN TALADRO A UN LIBRO O UN ARMA

Las cosas más pequeñas jamás construidas por el ser humano

Las grandes obras de ingeniería o las construcciones mastodónticas suelen asociarse al poderío de la civilización, con sus puentes, sus rascacielos o sus transatlánticos. Pero a menudo olvidamos que el verdadero desafío está en lo más pequeño: en objetos, máquinas e ingenios que desafían las fronteras de la física.

Lo más pequeño jamás construido
Lo más pequeño jamás construido | Agencias

Estas herramientas, dispositivos y construcciones podrían encajar perfectamente en Liliput. O eso o hacernos creer que hemos engullido el lado izquierdo de la seta que agigantó a Alicia.

Muchos de estos ingenios, los más pequeños jamás hechos por el ser humano, no se pueden apreciar a simple vista, sino a través de una lupa o incluso un microscopio. Son verdaderos prodigios de la técnica, dignos de entrar en el 'Libro Guinness de los récords'.

La herramienta motorizada

En 2015, Lance Abernethy, de Nueva Zelanda, fabricó un taladro inalámbrico por impresión 3D de sólo 17 milímetros que funciona perfectamente. El taladro usa una broca helicoidal de 11,75 milímetros de longitud que se acciona con una batería de audífono. Ideal para realizar agujeros liliputienses.

Lance también construyó una sierra mecánica de sólo 18,9 milímetros.

La batería

En 2011, ingenieros de la Rice University en Houston diseñaron una batería tan pequeña que es casi invisible: 0,5 micras -es decir, 0,0005 milímetros de altura y un grosor de 150 nanómetros-. Estamos hablando de una batería unas 60.000 veces más pequeña que una pila AAA.

La batería está confeccionada con nanocables, siendo una de sus mitades el cátodo y la otra, el ánodo.

Nanobatería | Rice University

El cañón funcional

Existe un cañón que dispara proyectiles y que resulta tan pequeño que hasta sería demasiado diminuto para los Pitufos. Es un arma de 6,88 milímetros de longitud por 4,34 de ancho y 2,8 de altura que fue construido a mano por el australiano Marcus Hull.

El arma emplea una bola de acero de 0,25 milímetros y fósforo rojo como propulsor. Para demostrar que funciona, fue disparada en Melbourne el 4 de julio de 2015. Seguramente no fue capaz ni de abatir a una mosca.

Cañón microscópico | Marcus Hull

Las tijeras

Concebidas por el chino Chen Yu Pe en el año 2003, están hechas de acero inoxidable y sólo miden 1,75 milímetros de largo por 1,38 de ancho. Y sí, son completamente funcionales (otra cosa es que sea útiles para cortar algo grande).

Chen también consiguió fabricar la tetera de porcelana más pequeña del mundo: mide 6,8 milímetros de ancho, incluyendo el asa y el pico.

El mapa 3D de la Tierra

En el año 2010, científicos de IBM realizaron un detallado mapa 3D de nuestro planeta tan pequeño que mil de estos mapas podrían caber en un gran de sal.

Las formas de los continentes de la Tierra fueron llevadas a cabo con una punta de silicio 100.000 veces más fina que un lápiz afilado. Algunos accidentes geográficos tienen apenas 15 nanómetros de altura.

Mapa molecular | IBM

El coche con motor

En 2003, un equipo de ingenieros de Denso Corporation, en Japón, fabricó una maqueta motorizada de un sedán de 1936 Toyota AA que sólo medía 4,785 milímetros de largo. Incluía un pequeño motor eléctrico que lo impulsaba hasta una velocidad máxima de 0.018 km/h (0.011 mph).

A nivel nanotecnológico, sin embargo, se han creado motores aún mucho más pequeños. El profesor de química T. Ross Kelly ha construido un nanomotor impulsado químicamente con 78 átomos. Ben Feringa, de la Universidad de Groningen, ha creado otro motor de cincuenta y ocho, que además se impulsa con energía solar.

El libro

En 2012, la japonesa Toppan Printing Co. imprimió una tirada de 250 ejemplares de 'Shiki no Kusabana' ('Flores de las cuatro estaciones'). Cerrado, este ejemplar medía 0,74 x 0,75 milímetros. Cada una de sus 22 páginas, que podía pasar holgadamente por el ojo de una aguja, mostraba dibujos de flores japonesas con sus nombres en hiragana y katakana, los dos principales silabarios japoneses, así como una transliteración al inglés.

Este ejemplar fue impreso con tecnología que generalmente se reserva para evitar la falsificación de billetes de banco, y se comercializó junto a una versión de tamaño normal y una lupa al precio de 29.400 yenes (307 dólares). Curioso, pero no recomendado para los que tienen que usar gafas de cerca para leer.

Microlibro de Toppan Printing Co. | AFP

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