ES PEOR DE LO QUE PENSABAS

ES PEOR DE LO QUE PENSABAS

Llevas toda la vida equivocado si piensas que el cloro es lo que te irrita los ojos en la piscina...

Ya está aquí el calorcito y comienza la temporada de chapuzones en las piscinas. Sin embargo, como ocurre todos los veranos, después de un bañito refrescante siempre acabas con los ojos rojos e irritados. Si eres de los que cree que es por culpa del cloro, deberías leer esto, porque no puedes estar más equivocado...

Cuando llega el calor, no hay nada mejor que un baño en la pìscina
Cuando llega el calor, no hay nada mejor que un baño en la pìscina | Pixabay

Llegas a la piscina pública con tus amigos o tu familia y al primer buceo ya te escuecen los ojos. "No pasa nada, solo es el cloro", piensas. Pero amigo, no estás en lo cierto. Como es lógico, en las piscinas públicas se baña mucha gente y es imposible que todos tengan los mismos hábitos de higiene y que nadie esté enfermo, por ejemplo, con diarrea.

Aunque no lo quieras aceptar, el agua de las piscinas públicas no está demasiado limpia, lo más probable es que esté llena de partículas de orina, heces, sudor e incluso bacterias como la E. Coli o la Cryptosporidium, siendo esta última la causante de la diarrea. Todas estas sustancias mezcladas con el cloro provocan el conocido escozor en los ojos. Así lo explica una campaña realizada por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Ducharse antes de bañarse en la piscina es fundamental | Pixabay

Según los investigadores, el nitrógeno de la orina se mezcla con el cloro y da lugar a la cloramina, que es la culpable de que los ojos se enrojezcan al contacto con el agua. Además, la cloramina se caracteriza por el olor que identificamos como cloro, aunque realmente, no lo es. Es cloro con orina, heces, sudor... y seguramente algo más.

Sin embargo, todo tiene solución y los expertos de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades explican cinco tips para mantener las piscinas libres de bacterias este verano.

1. No te bañes en la piscina si tienes diarrea. Como hemos mencionado anteriormente, la bacteria Cryptosporidium es la causante de la diarrea. Por ello, si estás enfermo y te bañas, esta bacteria se pasará al agua y contagiará a los demás.

2. Dúchate siempre antes de bañarte en la piscina. No hace falta llevar champú y jabón, pero sí es aconsejable estar como mínimo un minuto debajo del chorro de la ducha de la piscina. Esto será suficiente para eliminar cualquier rastro de sudor, suciedad y gérmenes.

3. Dúchate siempre después de bañarte en la piscina. Tú sabes que te has duchado antes de entrar pero, ¿quién te asegura que ese señor también lo ha hecho? Puedes llevarte de regalo los gérmenes de otras personas que flotan en el agua.

4. No orines ni defeques en el piscina. Parece obvio y realmente lo es, por eso hay que educar a los niños para que tampoco lo hagan. Y en el caso de que lleven pañales especiales para el agua, no estaría mal revisarlo y cambiárselo cada poco tiempo.

5. No tragues agua. En una piscina el agua es el medio de transporte de las bacterias así que, ¡stop aguadillas!

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