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LAS APPS DEPORTIVAS Y LAS WEARABLES SON EL ‘BOOM’ DE ESTE MERCADO

El mercado de los datos: así están creando un retrato robot perfecto de ti

Hay apps y servicios que son incapaces de generar ingresos y, sin embargo, se valoran con precios estratosféricos ¿Burbuja tecnológica o tasación de los datos que manejan?

Privacidad Privacidad | Foto: Getty Images

Borja Ventura | @borjaventura  |  Madrid  | Actualizado el 18/02/2016 a las 00:56 horas

Seguro que conoces a gente de esa que no quiere hacer una compra por internet, tiene desactivado siempre el GPS de su móvil y desconfía de poner un nombre o fotografía real en una red social. Son los más tecnófobos entre tu grupo de amigos o familiares: aquellos que no hacen nada online para no ver peligrar su intimidad.

Esa postura, a menudo tachada de conspiranoica por muchos, tiene base. No es ya por la exposición que todos tenemos a las redes -en gran parte por nuestra propia voluntad- sino por la forma en que desarrollos tecnológicos en software y hardware se encaminan hacia único objetivo común.

La cuestión es que muchas de las grandes empresas del mundo podrían hacer un detalladísimo retrato robot de cada individuo sólo tomando los datos que les cedemos o que pueden averiguar de nosotros por nuestras acciones o palabras. No ya quién eres y dónde vives, sino tu ideología (en función del contenido que compartimos y el tono de nuestras críticas) o incluso economía (en función de las compras hechas, por ejemplo). Y eso por dejar de lado lo obvio: por dónde te mueves, qué buscas, qué te interesa o qué haces.

Si hay un comercio boyante ahora mismo en el mundo es precisamente ese: los datos. Es de lo que vive Google, y de lo que vive Facebook. El primero, de las interacciones entre plataformas y usos, controlando gran parte del sector publicitario y condicionando cómo los usuarios ven internet. El segundo, con una masa crítica de más de mil millones de usuarios perfectamente segmentados, lo que le está empujando a disputarle el sector publicitario y de contenidos al primero.

Hay, sin embargo, otras aplicaciones y servicios sin modelo de negocio aparente. En estos días se ha hablado mucho de Twitter, de quien muchos pronostican su muerte prematura al no haber sido capaz de capitalizar su torrente de datos y haberse estancado en usuarios. Sin embargo, sigue teniendo dos exclusivas: es el lugar donde la gente habla y sigue eventos en directo, y eso tiene un precio. La cuestión es saber venderlo.

Otros casos serían WhatsApp, con una enorme comunidad y nulo modelo de negocio, o Instagram, que parece haber dado con la fórmula para empezar a generar dinero.

Pero todo esto ha dado en estos años una nueva vuelta de tuerca. El hecho de que llevemos encima en todo momento dispositivos tecnológicos que monitorizan nuestra actividad abre nuevas posibilidades a este mundo. Ya no es sólo la geoposición y nuestros movimientos con los móviles, sino nuestras constantes vitales y hábitos gracias a los dispositivos wearables.

Y las grandes empresas, que ven el negocio en esos datos, invierten en ellos. Por eso Apple dedicó buena parte de sus últimas keynotes a hablar de sus aplicaciones médicas y los posibles servicios que se iban a poner en marcha gracias a sus dispositivos. O por eso las marcas deportivas se han lanzado a comprar las apps que usan los runners: Adidas compró Runtastic, y recientemente Asics ha comprado Runkeeper.

¿Para qué? Hay dos motivos: uno, mandar publicidad a un público directamente objetivo (deportistas) y otro, tener datos reales sobre qué hacen sus usuarios al hacer deporte. El camino lo abrió Apple con Nike+, ofreciendo a los usuarios un valor añadido a su experiencia, pero ahora adquiere otra motivación.

Así que, a todo ese montón de datos sociológicos y de consumo que ofreces ahora puedes añadirle datos de índole médica, de práctica deportiva y cosas como tus tarjetas de crédito o tu huella dactilar, si tu dispositivo la usa como forma de desbloqueo.

En teoría, según este tipo de compañías promete, todo eso son bases de datos independientes que sólo se almacenan en tu dispositivo y no pasan por sus servidores. Pero también decía Facebook que no iba a cruzar datos con WhatsApp cuando la compró y ya lo hace ¿Qué impide a cualquiera de estas grandes corporaciones decidirse un día a poner sobre la mesa toda la información que tienen sobre ti y hacer un retrato robot perfecto?

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