DEL USO MILITAR PASAN AL PROFESIONAL Y DOMÉSTICO

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Fiebre por los drones

Desde que se han popularizado para técnicas de combate, los drones han invadido nuestro día a día: apps para manejar naves aéreas por control remoto, juguetes inspirados en esta tecnología o proyectos comerciales se multiplican. Pero ¿para qué demonios me puede servir uno?

Un dron
Un dron | MicroDrones

Hace diez años nadie hablaba de los drones, pero ya existían. De hecho, existen desde hace décadas, otra cosa es que se hayan ampliado y popularizado sus usos. Porque, ¿qué es un drone? Estrictamente, un vehículo aéreo no tripulado. Entonces... ¿un avión por control remoto es un drone? A pequeña escala, sí, así que, como verás, no es algo tan novedoso, pero es una cuestión de modas, como llamar "emprendedor" a un autónomo.

Lo que pasa es que la industria militar, una vez más, ha popularizado una tecnología tras llevar décadas usándola. Pasó con los teléfonos móviles o con los sistemas GPS, y ahora pasa con los aviones no tripulados. Numerosísimas misiones militares, especialmente estadounidenses, han sido posibles gracias a la intervención de estos aparatos. Claro, no son avioncitos de juguete, sino naves con miles de kilómetros de autonomía, que cargan misiles de muchísimo peso, funcionan con encriptación de comunicaciones y tecnología láser que les permite teóricamente ser manejados desde la otra parte del mundo y acertar un blanco remoto sin cometer errores.

Eso, que para el común de los ciudadanos puede parecer ciencia ficción, es todo un filón comercial: desde que la palabra 'drone' empezó a ser de uso casi común, las empresas que fabrican gadgets han multiplicado sus ventas. Para uso doméstico no hay misiles ni encriptación de comunicaciones, pero sí algunos desarrollos tecnológicos interesantes.

El principal uso doméstico es el entretenimiento. De hecho, los 'drones' de ahora son lo que siempre se ha conocido como aviones de aeromodelismo por control remoto, solo que más resistentes y manejables. Son aparatos relativamente fáciles de controlar que, con un poco de pericia, permiten pasar un rato divertido.

El más conocido seguramente sea el Parrot AR.Drone 2.0, no por nada, sino porque se publicita en la página de Apple porque funciona usando un iPhone, iPad o iPod como control remoto. Se trata de un cuadricóptero de doble hélice que puede alejarse más de 50 metros y graba en HD, además de generar comunidad con otros usuarios, y todo gracias a una app hecha para ello. El precio, eso sí, es muy Apple: 299 dólares.

Aunque en la store de Apple sólo salga ese modelo, hay muchos otros que funcionan con dispositivos como el iPhone. Por ejemplo el Phantom 2 Vision, algo más aparatoso y profesional, que en este caso se maneja con un mando propio pero se conecta a tu iPhone, al que le emite imágenes en directo desde su cámara, para facilitar el control y permitirte compartirlas directamente. Se trata de la revisión de un modelo antiguo que, esta vez sí, incluye mejoras como un estabilizador, una cámara en HD resistente a impactos y una batería de larga duración. Es tan profesional que los resultados son impresionantes, con 300 metros de rango de alcance, ya sea en fotos -son partners de Adobe, con quienes coorganizan un concurso de fotografía aérea- como en vídeos... lo que pasa es que el precio también impresiona: 1.200 dólares del ala, nunca mejor dicho.

Luego hay cosas más sencillas, como las que propone la marca AirHogs, especializada por ejemplo en pequeños helicópteros por control remoto, muy sencillos de usar, muy estables en vuelo y resistentes a las caídas. Hay muchos modelos, todos orientados al entretenimiento mediante habilidades de vuelo, como el Heli Replay, que interactúa con dispositivos con iOS o Android memorizando movimientos y cabriolas y repitiéndolas cuando quieras.

El mismo fabricante propone modelos más sencillos, orientados también a público infantil o juvenil, como Atmosphere, una especie de globo aerostático que no hace otra cosa que subir y bajar... pero que cuesta unos 30 euros.

Eso en cuanto a los usos 'en casa' o semiprofesionales, pero lógicamente los drones, además de para jugar, grabar o hacer la guerra, sirven para un montón de cosas: se usan en investigación científica, en rescate, en mapeo y en otras muchas 'misiones', como proponen en MicroDrones, empresa especializada en estos aparatos. Por proliferar, se está empezando a generalizar su uso incluso en coberturas periodísticas y Amazon ha propuesto generalizar el reparto rápido usando una flota de drones. Quizá sea una moda pasajera... o quizá en unos años todos tengamos el nuestro, vete tú a saber.

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