EL IPHONE 5S MOLA, PERO NO CAUTIVA

EL IPHONE 5S MOLA, PERO NO CAUTIVA

Review: el iPhone 5S visto por uno de Android

El iPhone es ligero, bonito, fluido, con una muy buena cámara, atractivo... pero tiene pocas posibilidades de personalización, el iTouch no parece tan revolucionario y la pantalla se antoja menos atractiva que la de otros terminales ¿Entonces, gusta o no gusta?

Touch ID en iPhone 5S
Touch ID en iPhone 5S | Apple

A estas alturas habrás podido leer un buen número de reviews sobre el nuevo móvil de Apple: algunas hechas por fanboys de la compañía, otras hechas por defensores del legado de Steve Jobs que se debaten entre el amor a la marca y el recelo del nuevo rumbo tomado, y otras muchas por auténticos ‘haters’. Yo no soy nada de eso.

Soy un usuario de Android, que tiene prácticamente todo en Google (agendas, contactos, correo, audiencias…) y que desde hace un par de años se ha sumergido en el entorno de Apple con un par de iPads y un MacBook.

Hace una semana apagué mi Galaxy Nexus, con su Android 4.3, y me puse a probar un iPhone 5S plateado de 64Gb y, lo peor, es que me he quedado como estaba. “Sí, pero”, es mi sensación. Para ser aún más desconcertante, he visto en estos días cómo es el nuevo Nexus 5, con el último Android 4.4, y mirándolo con el iPhone en la mano vuelvo a repetir lo mismo: sí, pero.

Sí, el iPhone está bien, gana en muchas cosas a los Android, pero también pierde en otras. Y sí, el Nexus 5 gana en muchas cosas al iPhone 5S, pero pierde en otras tantas. Por resumirlo rápido: ni el iPhone 5S me ha maravillado, ni tampoco me han entrado ganas de volver corriendo a Android.

¿En qué supera el iPhone 5S a Android?

Hay que empezar diciendo que lo de iTouch no es para tanto: tarda bastante en hacer el escaneo primero, y sólo te sirve para un dedo. Es decir, si usas el pulgar sólo el pulgar desbloqueará, ningún otro dedo más, y siempre y cuando lo coloques bien sobre el sensor. Hay espacio para cinco huellas, pero claro, con poner dos de cada mano ya sólo te quedará una por ejemplo para tu pareja.

Ya que estamos comparando terminales, el iTouch me recuerda a aquel revolucionario reconocimiento facial de los primeros Galaxy que fallaba de forma recurrente. En este caso no es que falle mucho, aunque falla, sino lo mal implementado del desarrollo: inevitablemente tirarás de contraseñas de AppStore o de código numérico para desbloquear porque el sistema obliga, así que el iTouch no mola tanto como promete. Al meons, de momento.

Donde hay una mayor diferencia en cuanto a equipamiento es posiblemente en la cámara. No son sólo esos 8 megapíxeles (casi el doble que los 5 de mi terminal), sino cómo los usa y el óptimo resultado del doble flash y el procesamiento y selección de disparos. Porque otros móviles con esos megapíxeles no sacan fotos tan bien y tan nítidas como el iPhone 5S, y eso es por algo.

El iPhone goza de una fluidez asombrosa. Vale que mi Android es de una época en la que los enganchones del SO no son ya tan recurrentes, pero ciertamente todo funciona bien y rápido, como de forma natural.

En general, ya no tanto por el iPhone sino por el nuevo iOS, el diseño interno es mucho mejor en Apple que en Android: el acabado de los iconos, la línea estética del entorno de navegación… En lo que no han mejorado tanto es a la hora de incorporar notificaciones: un tanto excesivo el formato estándar, como un cajón donde se apilan, acostumbrado a la simpleza ‘googleana’.

Por dar más cera, la previsión del tiempo en letra queda rara, como lo de no poder ver el calendario en detalle y quedarte con algo estilo “tiene 13 eventos programados para mañana, siendo el primero a las 9h”. Le falta pulir.

Por ahondar en la crítica, también para Google, la integración de todo eso, más todos nuestros datos, se hace en los Android con Google Now. Como idea para crear un escritorio alternativo es genial, el problema es que es una aplicación autorreferente, y eso hace perder tiempo. Es decir, sale un evento en Google Now y al pincharle, en lugar de abrirse la página de origen de esa información, o ir al mapa a localizarlo, o a la web del convocante… lleva a Google Now de nuevo, sin abrir la app que lógicamente debería gestionar cada contenido para ahorrarte un paso.

Moraleja: ambos han intentado crear esos escritorios personalizados uniendo datos, pero aunque Google en esto lleva ventaja, ninguno ha creado algo realmente diferencial.

El aspecto externo ya es otro cantar, y depende -como todo- de cada cual: a mí me gusta más la forma de un Galaxy Nexus o un HTC One que la de un iPhone, aunque es bonito y, sobre todo, no pesa nada… pero me falta pantalla (y eso que no soy de pantallas grandes) y me sobra rotundidad en las formas. Gustos, insisto.

Dos ideas más de cosas que me sorprendieron.

Por ejemplo, la buena idea de que sea la propia app de contactos la que solicite permisos para consultar tus redes sociales y así crearte una gran agenda única con todos, sus perfiles en Twitter, Facebook, Flickr o Vimeo, y unificarlos. El dialer en sí, como le pasa a Android, es más bien feo… con el problema de que aún en Android hay alternativas gratuitas agradables como Contacts+, pero en Apple no. Es decir, mejor resolución técnica de Apple, pero menos alternativas para suplir la agenda mediante otra app.

Para cerrar, y siguiendo en ese campo, esperaba que la AppStore me diera mucho más de lo que me ha dado. Sin embargo, muchas cosas de las que en GooglePlay son gratis en la AppStore tienen que pagarse. Y eso por no hablar de sorpresas inesperadas: creía que la AppStore me abrumaría por la cantidad y calidad de las apps, pero más bien no. Hasta hay aplicaciones que echo de menos y no consigo encontrar para iOS, como la de Google Analytics. Alternativas de otros desarrolladores hay muchísimas, pero pocas valen la pena y son siempre de pago.

¿En qué supera el Android al iPhone 5S?

En varias cosas importantes. La más crucial es la personalización. Ni elegir de forma sencilla tonos para tus llamadas de forma gratuita, ni decidir qué accesos directos poner en el Control Center, ni un largo etcétera: los aparatos de Apple funcionan de la forma que Apple decide, quieran o no sus usuarios.

De la misma manera, las relaciones de un móvil Android con su entorno son mucho más naturales y fluidas: en la app de fotografías -por citar un ejemplo- puedes enviar las imágenes que tomes directamente a cada app que admita la entrada de fotos, mientras en el iPhone 5S te limita a lo más conocido: Twitter, Facebook, Flickr… pero nada de Drive, o Dropbox, si los tienes instalados. O a Instagram, por ejemplo, y eso te obliga a abrir una app que en Android casi ni necesito tocar para usar.

Y qué decir de los Widgets, piedra angular de Android. Con iOS 7 Apple ha querido hacer suya la idea, y no lo han parido mal del todo, pero se agradecería más peronalización y que a los accesos directos para la cámara, la linterna o la calculadora se pudiera elegir lo que cada cual quisiera poner.

Por elegir también valoro mucho más que Android me deje ponerme los tonos que quiera, me permite poner alarmas sin sonido pero con vibración y otro montón de cosas más, pero siempre sobre esa idea: en personalización Android gana por goleada frente a la cerradísima oferta de Apple, clave por otra parte de su estabilidad y buen rendimiento.

Por cerrar dos ideas, una de hardware y otra de software de la imagen

La primera es que la pantalla de los Android me suele gustar más (hablo de forma y aspecto, no de resolución): el iPhone se me antoja sobrio en eso, con una pantalla de enorme calidad, pero como de aspecto ya necesitado de algún retoque, quizá en el mismo camino que el iPad Air.

La segunda, que de la cámara de Android no sólo está bien su conexión con todas las apps del sistema directamente, sino que también durante la toma de fotos es mejor que la del iPhone: panorámicas, 360º y un montón de ideas buenas… que el iPhone ha querido contrarrestar con un vídeo a cámara lenta en HD incorporado.

Como veis, sigo pensando igual que cuando empecé: el iPhone 5S me gusta, pero no me arrebata, y volver a mi Android me apetece, pero tampoco una locura. Y más tras echar un vistazo a Android 4.4, que apenas trae cosas nuevas que me sorprendan.

En resumen, ’sí, pero’.

Sí, todo esto está muy bien, pero a estos smartphones y a cualquier otro, seguimos esperando por ejemplo baterías decentes (la del iPhone 5S parece algo más duradera que la de mi Android, que ya ronda los dos años. Eso, una radio por onda preinstalada (el HTC One la tiene, por ejemplo), una ranura sencilla para ampliar memoria con tarjetas, una solución para gestionar mejor los contactos de redes sociales, un dialer un poco más majo…

Bueno, eso y que bajen de precio, ya puestos. Pero eso ya es harina de otro costal.

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