OBJETIVO: CREAR ALARMA SOCIAL

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Guía para detectar (y obviar) bulos de WhatsApp ante atentados como el de Barcelona

Las redes sociales y plataformas de mensajería se han convertido en un coladero de rumores y bulos que, en situaciones de alarma ante una tragedia, multiplican su efecto. Aprende a identificar y eliminar bulos para no seguir alimentando la cadena.

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Durante las horas posteriores a los trágicos atentados de Barcelona los perfiles en redes sociales de las instituciones oficiales iban combinando la información con las advertencias, siendo una de las más repetidas la de no compartir información sin contrastar y no alimentar los bulos. Las redes sociales y plataformas de mensajería se han convertido en potentes herramientas de comunicación para informarse y ayudar, pero también son el caladero perfecto para rumores y bulos.

En situaciones normales puede ser peligroso picar, por aquello de las estafas y el malware. Pero en situaciones de alarma tras catástrofes, atender a informaciones falsas, exageradas o directamente malintencionadas puede suponer un riesgo muchísimo mayor.

Así, se han confirmado como falsas muchas informaciones difundidas durante las horas posteriores a los atentados: ningún terrorista armado se había atrincherado en un restaurante barcelonés, ni hubo tiroteo alguno en el Mercado de la Boquería, ni tampoco las Fuerzas de Seguridad envían alertas de seguridad a través de WhatsApp. Y si resulta complicado comprobar todas las informaciones para los medios, bajo la presión del directo, cómo fiarse de la información que llega de un familiar, compañero o ser querido.

En general, hay una serie de consejos sencillos para detectar bulos y rumores (algunos aplicados a la información), que aplicados a un atentado terrorista como el de Barcelona podría enumerarse en un decálogo sencillo:

1. Confía sólo en fuentes oficiales. La labor informativa de los Mossos y los servicios de Emergencias catalán han sido modélicos durante la crisis. Su labor, en la vertiente informativa, es salvaguardar detalles que pueden ser sensibles en el desarrollo de una operación y, a la vez, compartir advertencias y consejos de seguridad.

2. Las prisas no son buenas. Cuando algo sucede todos queremos saber qué pasa y por qué. Sin embargo, muchas veces se necesita tiempo para aclarar lo que sucede. En el caso de Barcelona, la explosión del piso de Alcanar sólo se pudo vincular al atentado pasadas las horas, igual que sucedió con algún incidente en controles policiales que resultaron no tener que ver con los terroristas. Paciencia.

3. Si no es oficial, cuál es la fuente. Si te informas a través de otras fuentes, comprueba su credibilidad: personalidades públicas cercanas al incidente, medios de comunicación con solvencia o profesionales informados deben ser los únicos añadidos a las fuentes oficiales. Desconfía de los testigos presenciales, al menos de inicio, porque ellos también pueden mentir.

4. Busca esa imagen tan llamativa. Es común encontrar decenas de imágenes llamativas en redes sociales, pero muchas son falsas, retocadas o pertenecen a otros incidentes similares. Una buena idea es buscar en Google Images subiendo ese archivo antes de compartirla. En cualquier caso, si es una imagen explícita, piénsate dos veces el compartirla: ¿lo harías si la víctima fuera un ser querido?

5. No creas las conspiraciones. En internet abundan los conspiranoicos. A todos nos resulta más atractiva una explicación emocionante y peliculera a una más lineal y posible, pero por norma general la realidad no es un guión de cine. Antes de difundir dudas sobre la actuación de las Fuerzas de Seguridad o el Estado, chequea el origen de la información: a veces hay intereses oscuros detrás de algunas declaraciones, y el 11M lo demostró, pero no es la norma. Duda, pero hazlo con argumentos sólidos y no con suposiciones.

6. No creas lo increíble. Al hilo de lo anterior, entre dos explicaciones la más sencilla suele ser la correcta. A veces las desgracias son consecuencia de cúmulos de catastróficas casualidades y errores, por sospechoso que parezca todo.

7. Es difícil saber más que la Policía. La gente supuestamente informada abunda, los falsos expertos acechan por doquier. Pero normalmente los que más saben sobre algo actúan con más prudencia: desconfía de quienes conocen la verdad sin ser en realidad nadie como para conocerla.

8. ¿Se parece a algún bulo anterior? Si la información que te llega te resulta vagamente familiar, desconfía. Quizá intentaron colarte un bulo tiempo atrás y no picaste, y ahora reutilizan esa información para difundir nuevas patrañas. Y ojo, que eso puede suceder incluso con información bienintencionada: los bulos no entienden de bandos.

9. ¿A quién beneficia? Una de las claves para detectar la información parcial, sesgada o malintencionada es preguntarse a qué intereses beneficia su difusión. Si quien la comenta saca tajada, desconfía. Puede que diga la verdad, pero ponte en guardia.

10. Sentido común y prudencia. La mejor de las recomendaciones: ante la duda, sentido común. Si dudas si compartir algo o no, piénsatelo bien. El instinto es sabio.

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